Mi-radas intenta mostrar una perspectiva de ciertas cosas que nos suceden en estos inmensos y a la vez claustrofóbicos espacios urbanos en lo contemporáneo. Illich Sánchez-tt: @illichsf
jueves, 7 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
Alicia Machado vs. el saber colectivo.

Se ha vuelto una costumbre bastante graciosa el hacer chistes sobre la falta de conocimientos de Alicia Machado, esta dama, otrora Miss Universo, que subsecuentemente suele ligarse a algunos escándalos y chismes que sirven para alimentar la leyenda urbana de la Miss ignara y “salía” a quien no le tiemplan los dedos para escribir en Twitter lo que se le ocurra, sobre cualquier tema, para luego, intentar arreglarlo con otra frase, seguramente más desatinada, profundizando en el error y así aumentando la circulación del rumor colectivo sobre su ausencia de criterio, su imprudencia y desparpajo a la hora de “meter la pata” con lo que dice.
Cada vez que ocurre algo de cierta relevancia a nivel nacional o planetario, comienzan a circular, de forma cuasi instantánea, mensajes en todas las redes sociales sobre el tema, atribuyéndole a Alicia comentarios totalmente desacertados, que por hiperbólicos (exagerados) causan de inmediato la hilaridad de muchos, así como la expedita retransmisión del mensaje por todas las plataformas donde ahora solemos dirimir nuestra trama social, el propio twitter, facebook, la mensajería instantánea de los teléfonos, etc.
Se han podido leer cosas como “No me pidan que hable del Tsunami porque a mí no me gusta la comida japonesa” Alicia Machado, “Si el señor Gadhafi va a dejar a Libia es porque ya no hay amor y si no tienen hijos es mejor que se separen” Alicia machado, “Yo no sé por qué le pasó eso a Japón si ellos tienen la Muralla China”, la misma autora, “Yo sé que me llaman ignorante, por eso voy a estudiar mucho para renacer de las cenizas como el Gato Félix” otra vez Alicia Machado, y así, pare de contar mensajes y más mensajes que se le atribuyen a la chica y que son retransmitidos, agrandados, recortados, resituados, de acuerdo al tema del momento, tanto es el flujo de mensajes de Alicia, que por tanta exposición a los medios dijo que “estaba traumatizada y que por eso estaba buscando a un buen traumatólogo para que la trate”.
Es bien conocida la capacidad que tienen algunos pueblos, para burlarse de sus propias tragedias, para afrontar con humor la carga de los malos tiempos, dentro esta característica que parece a la vez una condición antropológica, digamos que bien se inscribe la sociedad venezolana, la cual tiene larga tradición humorística. Podemos encontrar trazas de este fenómeno, en los momentos de mayor represión política, como por ejemplo, cuando la Generación del 28 enarboló una protesta en contra del régimen de Juan Vicente Gómez a través de una comparsa en el carnaval de dicho año, o como en tiempos de la independencia, cuando muchos mensajes codificados de las fuerzas patrióticas, circulaban en las manchetas y caricaturas de los periódicos de la época, usando el humor como escondrijo de arengas y mensajes políticos secretos. Pero lo que resulta realmente denotativo de esta condición de hablarle a la vida con humor, es el conversar cotidiano, el hacer chistes de las situaciones políticas, ponerle apodos a los presidentes, gobernadores y demás actores sociales, convertir la cosa política en una farándula y viceversa, hablar del precio de los alimentos y el costo de la vida con sorna, diríamos que históricamente hemos preferido reírnos para no llorar.
Buen ejemplo de esta práctica crítica y mordaz lo fue la Radio Rochela, emblema de la televisión humorística del país, entre cuyos artífices y guionistas se contó entre muchos otros talentos al del poeta y escritor Aquiles Nazoa, por cierto, programa que duró por décadas en el aire en la tv. Venezolana, haciendo crítica política a través del humor y que sólo fue silenciado con el cierre de RCTV, acción que fue emprendida por el otro que se la quiere dar de cómico, el único que diariamente y en cadena nacional hace que Alicia parezca una catedrática de la Complutense.
Llama poderosamente la atención el hecho de que nos dediquemos a reírnos de cosas que inventamos sobre lo que supuestamente diría Alicia Machado a razón de cualquier noticia que se genere en el concierto mundial o local, cuando tenemos en el país una tendencia que probablemente vaya en incremento a ser una sociedad donde tener los mínimos conocimientos sobre lo que llaman “Cultura General” no parece la prioridad de las mayorías. Por recordar algo muy reciente, sobre el caso del infausto tsunami de Japón, en las horas subsiguientes al siniestro y en pleno comienzo de la crisis humanitaria, muchas personas se preocupaban y repetían anárquicamente, voces como “Ya las olas están llegando a California y a la Isla de Pascua, después segurito vienen para acá”, cuando se aclaraba que no había mayor peligro pues los eventos se suscitaron en el Océano Pacífico, muchos quedaban “claros y sin vista” pues no asociaban la aclaratoria con las ubicaciones geográficas de Venezuela ni de Japón, ya que, pareciera que no es común que la gente sepa que nuestras costas quedan en el mar Caribe y que éste es a su vez parte del sistema oceánico del Atlántico.
Así mismo, no es común que muchos conozcan las capitales de los estados del país, los hitos referenciales de las ciudades más importantes del mundo, por decir algo, San Felipe es la capital de Yaracuy o la Torre Eiffel queda en Paris que es a su vez la capital de Francia, el Coliseo queda en Roma, Italia, puede parecer exagerado, pero el desconocimiento sobre cosas que aparentemente deberían constituir parte del acerbo universal, es cosa corriente. En resumen, el conocimiento, este tipo de conocimiento en específico no parece ser un problema para la señora Alicia solamente.
Cierta vez una docente de cierta institución, se molestó y reclamó airadamente porque alguien escribió en un comunicado la palabra “Incipiente”, la profesora entendió que este vocablo era un insulto y se le tuvo que aclarar que la misma significaba “inicio, comienzo, naciente”. Por ésta o otras tantas manifestaciones de ligereza ante el conocimiento, será que en un programa de radio que suelo escuchar y que es conducido por tres locutores brillantes, hay una sección muy divertida a la que llaman “los Malhablarismos” juego de cacofonías con que el programa colecciona palabras dichas en lo cotidiano y que por lo mismo de estar mal empleadas suelen causar mucha risa. De igual forma, uno de los personajes mejor logrado y más exitoso del comediante Emilio Lovera es “El Chunior” retrato o parodia de un locutor que hace desastres con el idioma y que dice cosas como, cito: “Francisco de Miranda murió en la Barraca, un populoso sector de Maracay”.
Con todo esto quiero, no por defender a la ex Miss Universo, sino por tatar de explicarme la cosa, que lleguemos al punto de preguntarnos, ¿Cuántas personas como Alicia Machado puede haber en el país y en el mundo? Asumamos que no es un problema que se genera solo aquí. Por muchas razones, el tema del conocimiento es un asunto que trasciende a niveles epocal y global, debemos recordar que en distintos países tienen a sus respectivos chivos expiatorios, los españoles tienen a David Bisbal, los mexicanos a Paulina Rubio y los norteamericanos hasta llevaron a más de uno a la presidencia, a Reegan y a Bush jr. por nombrar a dos y a la infaltable Sarah Palin como ex pre-candidata presidencial y gobernadora del estado de Alaska, todos ellos capitaneados por Homero Simpson, con la distinción de que este último si está puesto ahí para hacer reír, al igual que Esteban en nuestro país claro!
Entonces ¿será que cuando nos reímos de las barbaridades de estos personajes nos reímos de nosotros mismos? del hecho tangible en la calle, en la esquina, la oficina, el aula y en muchísimos espacios societales donde el conocimiento no pinta sino un espejismo, un asunto para burlarnos y hacer de la risa una válvula liberadora de algún resto vestigial de vergüenza por no saber cosas elementales que deberíamos todos manejar, de ser así, ¿donde se aprende eso que llamamos “cultura general”? ¿En la escuela? Pues, malas noticias, desde hace rato se viene discutiendo en los ámbitos académicos sobre la crisis del conocimiento en la educación escolarizada, habiendo quienes se atreven a señalar que la escuela se comporta más propiamente como un estamento disciplinar y modificador de la conducta que como un transmisor de conocimientos y si esto no fuese así hasta ahora, con la implementación de las últimas “tesis maravillosas” del sistema educativo oficial, donde ya es una práctica establecida de la política educativa, el pasar a todo el mundo no importa que no sepan nada del tema que se evalúa, entonces, como que no es la Escuela el espacio donde va la gente a bañarse en el conocimiento.
¿Será en el internet? Hay todo en el internet, galerías del museo del Cairo para Bisbal, mapas de China, de las dos Coreas, para Alicia, novelas, de los más laureados escritores y también de los INCIPIENTES, recetas de cocina, historia, poesía, costumbres étnicas y la tocata en fuga en re menor de Bach, la Escuela de Atenas de Rafael Sanzio o un viaje virtual al mundo Maya empezando por Chichen Itza, pero también están los Talibán, la ETA y las F.A.R.C, Wissin & Yandel, Chino & Nacho con el Potro Álvarez y Justin Bieber. Se mezclan todos, se alcanza lo que se quiera y es ahí donde radica el Punto Crucial (diría F.Capra) en qué es lo que se quiere, cuales son los intereses de las mayorías al buscar en internet.
Hay que ser taxativo en algo, por supuesto que no se está invitando a la censura! Se intenta plantear una ruta de búsqueda para saber de dónde emana la multiplicación exponencial del vacío de conocimientos o si más bien, no hay tal vacío sino que, por el contrario, hay una sustitución de un tipo de conocimiento por otro, uno más inmediatista, pragmático, cercano a la resolución de los problemas diarios, en un mundo donde no importa mucho saber si la Puerta de Brandemburgo está abierta o cerrada, o si en el Canal de Panamá se ven las novelas de Venevisión o si la vida en Marte la extinguió el Imperialismo y se hace más importante saber donde hay tal o cual producto, por cuáles calles no hay cola o donde hay ofertas del 50%...¿esto también es conocimiento? Decídalo usted, pero no olvide contar con la ayuda de Alicia, que ella está siempre dispuesta a aclararlo todo.
jueves, 17 de marzo de 2011
socioCOTIDIANOlogía (parte II)

El propio devenir de los acontecimientos suele tomar por sorpresa a quienes se dedican a estudiarlos, se puede decir que con la entrada en crisis de las Ciencias Sociales luego de la segunda mitad del siglo XX, una de las situaciones que comenzó a marcar el interés de los sociólogos y otros tantos estudiosos de la sociedad, fue la preocupación por lo que cotidianamente hacen las personas, cómo se hace la vida, ya no visto desde estudios que evaluasen perspectivas en base a datos estadísticos tomados en muestras de miles o decenas de miles de personas, más bien se gira, hacia intenciones investigativas ancladas en un interrogarse por los quehaceres de pequeños grupos, de las familias, de las relaciones ocurriendo en un barrio, en un centro comercial, en la calle, en los tejidos íntimos y los matices que puedan observarse y luego interpretarse sobre los cómo, los cuándo y los por qué de las sociedades vistas desde sus estructuras más atomizadas.
Así pues, aparece una tendencia hacia una sociología de lo minúsculo, de lo subjetivo, de lo que puede ocurrirle a cualquiera, donde pueda ser más importante lo que propiamente ocurre y no la categoría de análisis que pretende explicarlo, un giro que venía ya reclamándose desde los mismos albores de la disciplina sociológica en la propia búsqueda de Weber por una Sociología Comprensiva, pero que dada la influencia poderosa del positivismo y el materialismo dialéctico, donde todas las ciencias sociales cimentaron tus bases y se debatieron durante más de un siglo, no se había logrado establecer (aun hoy no se consolida, pero viene ganando fuerza y colándose en los ámbitos académicos otrora impenetrables)
Es como si por muchos años la sociología buscara explicar lo que le pasaba a Juan en Caracas, a Joao en Rio de Janeiro y a John en Chicago a través de las mismas hipótesis, haciéndose las mismas preguntas, incorporando las mismas variables y obteniendo como es previsible las mismas conclusiones. Ej. Si Juan, Joao y John son obreros, viven en asentamientos urbanos destinados a la clase trabajadora y devengan salarios equivalentes en su sistema de sueldos a los de un obrero, entonces los tres hombres tendrán necesidades, aspiraciones, vicisitudes y reacciones sociales similares…
Obviamente este es un ejemplo, tal vez simplista en exceso, sin embargo hay que tomar en cuenta que la sociología nace dentro de un horizonte epistemológico que piensa las cosas así, para el cual Juan, Joao y John no son más que datos, cifras y por eso, sus cotidianidades están supeditadas a condicionantes como, su estrato social, su lugar de residencia, su status económico, entre otros, por lo cual, al momento de describir las condiciones de uno, fácilmente se podrían inferir las condiciones de los otros dos, en tanto obreros, proletarios, asalariados, etc.
Pero, qué pasa si Juan baila salsa, Joao gusta de la samba y John gusta del beisbol, si uno de los tres escribe poesía en sus ratos libres, si otro canta y el terceo es chef aficionado, si Joao juega futbol los fines de semana y John ve el nascar por tv mientras Juan visita a su mamá cuando tiene días libres. De acuerdo con la Sociología Clásica, no pasa nada, porque nada de esto importa, pues queda fuera de las categorías de análisis, lo que le pase a nuestros tres amigos en su vida diaria, ratos libres, cuáles son sus afectos, gustos , amores, pasiones, virtudes y falencias humanas, todo eso queda por fuera, es decir, “todo lo que hace la vida”, precisamente, lo cotidiano es puesto a un lado para decir que Juan, John y Joao son obreros, proletarios y pertenecen a tal o cual estratificación socioeconómica previamente conceptuada.
Michel Maffesoli, pensador francés contemporáneo, en su texto “El Tiempo de las Tribus” trabaja en una sociología de lo cotidiano, no es el primero, mucho se debe hoy a Foucault, a Morín, a Baudrillard y a los propios Parsons y Weber (a sus escuelas de pensamiento) sobre los estudios que intentan entender lo cotidiano como primer interés y preocupación de la sociología, el clima postmodernista ha propiciado que estos estudios sobre lo cotidiano trasciendan incluso, las fronteras disciplinares de la sociología y las demás ciencias humanas, y ha situado el estudio de la sociedad como un ejercicio de complejidad y por ende, la propuesta transdisciplinar que viene calando desde las dos últimas décadas del siglo XX, hoy por hoy resulta quizás la más apetecible a la hora de emprender un estudio sincero de la movediza, quebradiza y multifactorial realidad social en cualquier contexto.
Vivimos un tiempo de tribus, diríamos con Maffesoli, de instituciones que extraviaron su sentido y acaecen en la contingencia, usando máscaras e identidades borrosas, vivimos una época distópica donde los roles se cruzan y podemos ser unos sin dejar de ser otros, una sociedad de metáforas donde lo político se juega la vida en relaciones inmediatas, donde los afectos sustituyen a los méritos y los desafectos dictaminan las culpas. En un tiempo epocal como el que transitamos, una ciencia social dicotómica, anquilosada en un sistema hipotético, categorial y rígido en su metodología, poco tendría que decir sobre lo que ocurre a Juan y a sus tocayos, a ti o a mí.
En la inquietud por comprender la misma flexibilidad de las relaciones sociales radica la posibilidad de los estudios sociológicos de la cotidianidad, no se trata de hacer caída y mesa limpia, de anunciar a voz batiente con el slogan del postmodernismo ochentoso que “LA SOCIOLOGÍA HA MURETO” más bien se tata de reconducir los intereses investigativos de la disciplina, bajarlos de las cúspides grandilocuentes de la ciencia social decimonónica y sentar dichos intereses investigativos a la mesa con Juan, Joao y John, dejarles hablar, así como vienen haciendo muchos investigadores de lo social tales como la gente del C.I.P en Venezuela o como también experimentan en Brasil, México y Argentina donde se estudian fenómenos como las Tribus Urbanas, la vida y las relaciones humanas en favelas, colonias, puertos y estadios de futbol.
No se trata de obviar las relaciones de trabajo, la influencia de las políticas económicas, las tiranteces del mercado, las tensiones de grupo, de clase y políticas, en absoluto se trata de negar todos estos fenómenos, cerrar los ojos y decir que no forman parte de la realidad que viven, influencian y determinan el actuar de las personas, por el contrario, se trata de entender que todos estos elementos actúan de forma diversa, no unívoca, sobre los individuos, de comprender que tampoco son los únicos causales de los fenómenos societales, pues a todos ellos se adicionan componentes de la performatividad cultural que no pueden ser ubicados como superfluos, secundarios o marginales. Elementos de riqueza inestimable, tales como, el hablar de la gente, qué comemos y como preparamos los alimentos, cómo se relacionan las personas ente sí, cómo viven y conciben lo institucional, lo familiar, lo afectivo, los gustos individuales que pueden devenir en colectivos o no.
La Sociología de lo Cotidiano se atreve de hecho a redefinir lo colectivo, lo político, lo social en sí, a través de búsquedas que nos pueden llevar muy lejos si nos preguntamos qué música escucha, canta y baila la gente, cómo viven sus aficiones deportivas, cómo les influencia la moda, a qué le temen, cómo se aman, en qué creen, cuáles son sus ritos y costumbres más sencillas, pero a la vez más cercanas etc. Aquí también se manifiesta la mirada transdisciplinar, pues, éstas son comúnmente preguntas y preocupaciones de la antropología, sin embargo, encajan perfectamente en lo que venimos planteando como los intereses fundamentales de los estudios sobre lo cotidiano.
Se podrían abrir y de hecho se han abierto rangos de abordaje e interpretación de las realidades plurales y contingentes de las personas que a su vez llevan al reconocimiento de sociedades que habitan dentro de la sociedad, micro culturas, géneros, mixturas y formas de adquisición de saberes que desde hace mucho vienen habitando paralelas con las formas oficiales y reconocidas de actuación social pero que marcharon sin ser avistadas por quienes tenían la tarea enorme de entender a la sociedad y terminaron, medio/entendiéndola, mal/entendiéndola e incluso in/entendiéndolas a razón de querer ajustar la acción humana colectiva a modelos analíticos herméticos, sesgados y prejuiciosos.
Illich.
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